Crónica de la visita a Bodegas y Viñedos Balcarce

El pasado domingo compartimos una nueva salida de ADUM, esta vez con destino a Bodegas y Viñedos Balcarce, una propuesta que combinó naturaleza, producción regional, gastronomía y el placer de descubrir una historia construida con esfuerzo y pasión.

Alrededor de las 12:30 fuimos recibidos por Bautista, socio y winemaker de la bodega, quien desde el primer momento nos hizo sentir como en casa. La visita comenzó con el relato de la historia del emprendimiento familiar y de cómo su tío, Martín Muñoz, fue quien lo convocó para sumarse a un proyecto que hoy se ha consolidado como uno de los referentes de la vitivinicultura en el sudeste bonaerense.

Bautista compartió también su recorrido personal y profesional. Explicó que, si bien su formación como ingeniero agrónomo le brindó una sólida base técnica, debió especializarse en un cultivo que tiene una historia relativamente reciente en nuestra región. En ese contexto, repasó un capítulo poco conocido de la historia vitivinícola argentina: durante la presidencia de Agustín P. Justo se impulsó una legislación que, con el objetivo de fortalecer las economías regionales cuyanas, restringió durante décadas el cultivo de la vid y la producción de vino fuera de esa región. Recién en los últimos años el sudeste bonaerense comenzó a desarrollar nuevamente esta actividad, aprovechando las excelentes condiciones de su clima y sus suelos.

El recorrido continuó entre los viñedos, donde conocimos las particularidades de las variedades elegidas por la bodega y cómo el ciclo de maduración de cada cepa influye en la planificación de la producción. Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la explicación sobre la poda: lejos de ser un trabajo rutinario, cada planta requiere una intervención específica, ya que es en ese momento cuando se define gran parte del potencial productivo de la próxima cosecha.

Luego ingresamos a la bodega para conocer el corazón del proceso de elaboración. Bautista nos mostró cada una de las etapas de la vinificación y la tecnología disponible: la despalilladora, la prensa, los tanques de acero inoxidable, los tanques de hormigón, las barricas de roble donde algunos vinos completan su crianza y la línea de embotellado. Cada explicación permitió comprender el equilibrio entre el conocimiento técnico, la tecnología y el trabajo artesanal que requiere la producción de un vino de calidad.

Como cierre del recorrido llegó uno de los momentos más esperados: la degustación. En el restaurante de la bodega pudimos disfrutar de tres de sus etiquetas: un fresco Sauvignon Blanc, un blend de Tannat y Cabernet Franc y un Cabernet Franc con paso por barricas de roble, cada uno acompañado por las explicaciones de Bautista sobre sus características, aromas y maridajes.

La degustación estuvo acompañada por una abundante picada serrana de fiambres y quesos, además de exquisitas empanadas fritas de carne y de jamón y queso, todas con un marcado carácter casero que completó una experiencia gastronómica de excelente nivel.

Para finalizar, compartimos un café filtrado acompañado por el tradicional Postre Balcarce, un broche perfecto para una jornada que combinó aprendizaje, sabores y muy buena compañía.

Nos fuimos con la sensación de haber vivido mucho más que una visita a una bodega. Conocimos una historia de trabajo familiar, descubrimos el enorme potencial de la producción vitivinícola de nuestra región y disfrutamos de un encuentro donde el vino fue la excusa para compartir una experiencia inolvidable.

Esperamos que esta haya sido la primera de muchas propuestas dedicadas a conocer y valorar la producción gastronómica y regional del sudeste bonaerense, fortaleciendo el vínculo entre quienes disfrutamos de descubrir los sabores, las historias y el patrimonio de nuestro territorio.

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